Semana tranquila en el frente de Warhammer 40.000 y semana gorda debajo de la colmena. Games Workshop dedica el avance del domingo entero a Necromunda, que acaba de estrenar edición, y lo hace por todo lo alto: refuerzos para las dos casas de siempre, dos libros con reglas nuevas y un par de mascotas que no son precisamente un canario.
Todo esto entra a reserva el sábado 5 de septiembre. Pero antes de hablar de cajas conviene entender qué ha cambiado en el juego, porque no es poco.
Lo primero: Necromunda ha cambiado de edición
La nueva edición no es un reglamento retocado, es una limpieza a fondo de nueve años de parches. El reglamento ha pasado de más de 240 páginas a unas 170, con las reglas apretadas, los términos clave en negrita y los procedimientos por puntos. Quien haya jugado los últimos años sabe perfectamente cuánto se agradece eso: media partida se iba en buscar en qué suplemento estaba escrita la excepción de turno.
Los cambios que más se van a notar en la mesa:
- Todos los combatientes tienen ahora Salvación en el perfil. Se acabó deducirla del equipo: viene puesta, y eso arrastra cambios en avances y en equipamiento.
- Fuera los modificadores al impactar por distancia. Los perfiles de arma se han rehecho y esa cuenta mental que hacíamos en cada disparo desaparece.
- Los gangers eligen especialización al entrar en la banda: ocho opciones — artillero, explorador, médico y compañía —, cada una con una habilidad gratis de salida. La idea es que el pandillero raso deje de ser el primo tonto del líder.
Menos consultas al libro, más partida. Y de paso, mucho más fácil sentar a alguien nuevo en la mesa sin que salga huyendo a los veinte minutos.
Casa Goliath: más músculo, y dos bichos

Los Goliath reciben dos cajas. La de Forge Smelters trae ocho combatientes con un buen surtido de habilidades especiales, y la de Forge Bosses y Sumpkrocs añade seis campeones y dos Sumpkrocs, que son reptiles de sumidero domesticados. Domesticados entre comillas, claro: la definición de domesticado en la Casa Goliath es «se come a los otros».

Los Sumpkrocs son la sorpresa simpática del lote: cocodrilos de escamas verdosas, morro largo y, atados al lomo, unos bidones de químicos que uno prefiere no saber para qué son. Uno lleva collar. El otro va suelto, que es la clase de detalle que dice mucho de quien los cría.
Los campeones repiten el manual Goliath sin despeinarse: crestas, torsos desnudos llenos de tatuajes y placas rojas con calavera, pantalones oscuros con rodilleras y un armario de armas que va del arma pesada al hacha de energía, pasando por una maza con pinchos que no cabe en un ascensor. Hay uno que directamente está sacando bíceps mientras sostiene el arma con la otra mano. Perfecto.
Y ahora el aviso importante, que este sí que vale dinero: los cuerpos nuevos —incluidos, por fin, cuerpos femeninos Goliath y complexiones más fibrosas— van posados muy erguidos, y eso los deja casi una cabeza más altos que los Goliath que ya tenías. Si estás ampliando una banda pintada, cuéntalo antes de comprar: en la misma peana se nota. La otra pega es la modularidad: hay menos opciones de montaje que antes, con las cabezas casadas a cuellos y brazos concretos. Solo la variante de bólter pesado y cañón de ignición da juego de verdad.
A cambio, un caramelo para veteranos: llegan en plástico las esculturas de pandillero chutado de estimulantes que hasta ahora solo venían en kits secundarios.
Casa Escher: veneno, gatos y el rifle de agujas por fin en plástico

Enfrente, las Escher. Llegan las Blades of the Matriarch —las especialistas que salían en la caja básica de Necromunda Skirmish— y un set de seis Matriarcas y dos Phyrr Cats. Sobre los gatos, Games Workshop se limitó a poner una nota al pie diciendo que no tienen pinta de ser lindos gatitos. Viendo la foto, no mentían.

En escultura, las Escher salen mejor paradas que sus vecinas. La estética clásica está intacta —crestas imposibles en turquesa, rosa y rubio, monos naranjas, cuero y pieles— pero con los pies ya sin el tamaño desproporcionado de las gangers originales, que era una de esas rarezas que solo se ven cuando alguien te las señala y luego ya no puedes dejar de verlas. Las poses están bien resueltas, aunque hay que decirlo: ninguna llega a los sculpts originales de Jes Goodwin. Pocas cosas lo hacen.
El bastidor trae cuatro miniaturas con dos montajes cada una y, esto sí es una alegría, las cabezas se intercambian libremente entre todos los montajes. El armamento es puro catálogo de la casa: lanzaquímicos, pistolas de agujas y látigos de descarga. Y por primera vez en plástico, el rifle de agujas, que llevaba años siendo el arma que todo el mundo quería y nadie tenía.
Los Phyrr Cats son, para nuestro gusto, la mejor miniatura del lote: felinos blancos con rayado fino y una cola enorme en rojo y rosa que ocupa media peana. Uno agazapado, el otro enseñando los dientes. Se van a pintar solos y van a quedar de escaparate.
Los Underhive Journal: aquí están las reglas de verdad

Como pasa siempre en Necromunda, lo que cambia tu banda no es la caja de miniaturas: es el libro. Y esta semana salen dos.
Goliath – The House of Chains, 48 páginas en tapa blanda, trae reglas alternativas, trasfondo y —la parte golosa— mecánicas de modificación genética ampliadas. El gene-smithing siempre ha sido lo que hace que dos bandas Goliath no se parezcan en nada; ampliarlo es ampliar lo mejor que tiene la casa.
Escher – The House of Blades va por otro lado y abre dos tipos de banda nuevos: las Wyld Hunt, muy dadas a llevar mascotas con muy mala idea (ahora entiendes lo de los gatos y el arco que lleva una de las Matriarcas), y los Chymist Cults, con las opciones de alquimia química ampliadas. Veneno a la carta.
Cada casa lleva además su juego de tarjetas de referencia —tácticas, territorios, combatientes— y sus dados. Los Goliath, un set completo con dos dados de Herida, dos dados de seis caras temáticos, uno de dispersión y dos de Potencia de fuego. Las Escher, amarillo translúcido con las muescas moradas, que es exactamente el color que uno espera de esa casa.
White Dwarf 528

Las Mascatribus Ogors se llevan el número: reportaje grande, informe de batalla contra los Osiarcas Cosechahuesos —un enfrentamiento con su gracia, porque los ogors se pasan la partida atacando a enemigos sin un gramo de carne encima— y un Paint Splatter con el paso a paso para pintarlos de principio a fin.
Además, una guía para personalizar Fuertes Mecanizados y, para los orkos, trasfondo de los Komandoz Kráneo Rojo de Sknikrot y reglas para meter Gorkonautas y Morkonautas en el minijuego Titanic Duel de la revista. Este último producto llega más tarde a Australia, Nueva Zelanda y Japón.
Black Library: Huron tiene un problema con bichos

Blackheart: Claws of the Maelstrom, de Marc Collins. Huron Corazón Negro sigue hostigando a los Cicatrices Blancas por las ruinas del Sector Yasan y, justo cuando la cosa le empezaba a salir bien, la Cicatrix Maledictum le escupe encima al Gran Devorador. Los tiránidos no solo le arruinan la campaña: amenazan todo lo que ha levantado desde la caída de Badab. Poético, para lo que suele ser el personaje.
Sale en tapa dura y en una edición especial con cubierta alternativa, cantos impresos y cinta marcapáginas, hasta fin de existencias. Ojo con la fecha: esa edición especial no se reserva el sábado con el resto, sino el miércoles 9 de septiembre a las 15:00 hora británica, que aquí son las 16:00.
La acompañan Voice of Command, de Richard Swan, con el 2002.º Regimiento Mecanizado de Cadia dos años atascado en un mundo templo y con más problemas de comandantes caprichosos y de inspecciones de la Inquisición que del propio Caos; y las ediciones en francés y alemán de The Relentless Dead (Krieg y catacumbas, que suena a plan estupendo) y la francesa de Apostle.
Y en Warhammer TV
Scribes and Scriveners entrevista a Mike Vincent, autor de The Remnant Blade, la reciente novela de los Amos de la Noche. El Battle Report monta un clásico: Skaven contra Agusanados de Nurgle. Y en Warhammer Colour Masterclass se meten con los metálicos opacos y las franjas de peligro de los Guerreros de Hierro, que es de esas cosas que parecen fáciles hasta que las pintas.
Games Workshop anunciaba también una revelación importante para el lunes y más reglas de Necromunda a lo largo de la semana. Estaremos atentos.
Traducido a tu mesa
- Reservas el sábado 5 de septiembre, salvo la edición especial de Blackheart, que va aparte el miércoles 9 a las 16:00 hora española.
- Si amplías una banda Goliath ya pintada, ten en cuenta lo de la altura antes de encargar. No es un defecto, pero se ve, y más vale saberlo ahora que cuando ya está montado.
- Si te estrenas en Necromunda, este es probablemente el mejor momento de los últimos años: reglamento más corto, perfiles más limpios y las dos casas más icónicas con material fresco. Con la caja básica y el journal de tu casa vas sobrado para empezar.
- Y si lo tuyo es pintar, los Phyrr Cats y los Sumpkrocs son dos tardes muy entretenidas que además lucen en cualquier vitrina.
Hacemos reservas: dinos qué quieres y te lo guardamos. Estamos en C/ Talamanca 18, en Alcalá de Henares.